Desierto de Atacama un espectáculo visual

Desierto de Atacama un espectáculo visual
Print Friendly, PDF & Email

Este 2017 el desierto de Atacama se viene más colorido que nunca. Será tiempo de escaparse para presenciar este espectáculo visual donde la flora y fauna se verán en todo su esplendor.

Escuchar las palabras “desierto” y “flores” en una misma frase parece un oxímoron. Y es que el famoso desierto florido es algo totalmente inusual para el Desierto de Atacama; el paisaje árido se transforma en un espectáculo único y de sorprendente colorido. Inicialmente con un manto de color verde desde el mes de julio y agosto para alcanzar toda su gama multicolor en el mes de septiembre, donde flores, insectos y otros animales tapizarán grandes extensiones de la Región de Atacama.

El fenómeno del Desierto Florido se presenta cuando las lluvias hacen que pequeñas semillas y bulbos, que se han mantenido por años enterrados en el desierto, germinen y crezcan dando vida a plantas de variadas características y hermosas flores multicolores. Asociadas a ellas surgen una gran cantidad de insectos, aves y herpetofauna, generando un muy especial ecosistema, donde todos los elementos de la naturaleza conviven en armonía durante todo el tiempo que las condiciones climáticas lo permiten, volviendo con los meses a una situación de latencia hasta las próximas nuevas lluvias.

Este fenómeno natural ocasional, que se manifiesta cuando las lluvias han sido generosas en la región, permite visitar el Desierto Florido apreciando durante dos meses la gran diversidad de especies que se presentan. El desierto florido no sucede todos los años, pero este 2017 se viene con su máximo explendor.

Actualmente el desierto florido crece desde el sur de la Región de Antofagasta hasta el norte de la Región de Coquimbo, destacando en sectores como Caleta Chañaral (Reserva Nacional Pingüino de Humboldt) y Caleta Chungungo con flores como Pata de Guanaco, Suspiro de Campo y Añañuca, junto a otra vegetación que forma verdaderas alfombras multicolores.

Lo más espectacular se ubica desde Vallenar hacia el norte, camino a Copiapó, tanto en el área central y zona de travesía, como en la zona costera de Huasco, Carrizal Bajo y Totoral hasta Caldera. Así también sorprende el Parque Nacional Llanos de Challe, al norponiente de Vallenar, como un hábitat de gran biodiversidad tanto en flora y fauna, poseyendo la vegetación numerosos endemismos como la especie Garra de León o Leontochir Ovallei, y variadas especies de cactáceas.

La bellísima Garra de León, de la familia de las Alstroemerias habita en los sectores costeros junto a especies cactáceas como el cáctus Copiapò, de color grisáceo y que forma cientos de cojinetes de gran variedad de diámetro. No todas las especies florecen simultáneamente y, dependiendo de la época, septiembre u octubre, se van desarrollando alternadamente cambiando el colorido a la alfombra de flores.